Para favorecer este aprendizaje, debemos establecer una rutina y hacer todos los días lo mismo y, sobre todo, los adultos deben estar muy tranquilos para que sean capaces de transmitir seguridad y tranquilidad al niño. Si estamos inseguros, se lo trasmitimos al niño, quien por supuesto lo nota, se inquieta y eso le dificulta conciliar el sueño. Los adultos deben de transmitir seguridad al niño, para que entienda que quedarse solo es normal y que no le va a pasar nada. Si nos vamos con dudas o con sentimiento de culpabilidad por dejarlo solo, el niño se dará cuenta, se pondrá nervioso y le costará mucho más dormirse.